Hace un tiempo leí unos poemas sueltos de este libro con el nombre de Las hambres. El titulo me sorprendió y a la vez, me inquietó. Me dije: quiero leer más de esta poesía. Versos diferentes, a veces largos, extraños, otros sumisos, muchas veces dolorosos. Y con el sello inconfundible de Laura Vizcay.
Ella siempre nos entregó algo distinto. Creo que así debe ser el arte en general y la literatura en particular: con esa impronta característica de la creación incesante. Esos poemas están contenidos en El hambre del caracol, libro escrito con dos tipografías diferentes y que nos remonta a preguntas sin respuestas, dejándonos en un silencio profundo.
Este volumen se completa con otros dos libros breves, De malos y otros amores, y, Otros poemas. Podríamos decir que junto al anterior forman un único libro, aunque escritos de distinta manera y seguramente en tiempos diferentes.
La poeta ha logrado un universo en dónde cada cosa está por responderse. Entramos en puntas de pie a la fragilidad de la vida, a los terrores nocturnos, al presentimiento de la muerte y a la exhortación por la impiedad del mundo. El amor y al desamor se entretejen, y la opacidad de lo cotidiano nos permite el ingreso al entramado de las infinitas posibilidades.
-Patricia Severín







