En este libro se recupera una clínica que explora algo que se hace oír en los análisis de mujeres, la experiencia de tener un cuerpo que es otro. Se trata de los padecimientos por tener un cuerpo que no termina de ser apresado por la imagen y el significante. Padecimientos que van desde la rigidez y la disciplina de dominio, hasta su contracara hipocondríaca y ansiosa, que se sostienen de la exigencia de volverse uno tanto en el ser como en el amor. La inhibición ya no se limita a la función erógena, sino que se presenta en el registro de lo que no encuentra representación en la palabra. .
La apuesta central de este libro es situar la inhibición que delimita la inconsistencia de lo femenino, lo vivo del cuerpo… antes de ser obturado por la exigencia del superyó de volverse uno.







