En el principio hay una imagen y es la de un jardín. Hay parcelas, ejemplares añejos, nuevas especies, ejercicios de laboratorio, demarcaciones, observación. Mucha observación y, consecuencia inevitable, las preguntas. ¿O las preguntas estaban primero? Para todos aquellos que encuentran en la escritura el modo óptimo para poner en marcha la máquina de pensar, resulta evidente que no hay antes y después. Leer, escribir, pensar van juntos, conjugados en permanente gerundio.
En este libro hay un repaso por la historia: la de la lectura, la de la escritura, la de los libros tal y como los conocemos y manipulamos hoy con esa naturalidad que suelen revestir las cosas que acumulan capas y capas de evolución. Hay una historia, al espíritu crítico, a las tradiciones y, sobre todo, a los que escribieron antes. Hay un recorrido por panfletos, revistas, periódicos, almanaques que marcan el paso del tiempo por escrito. En el camino, van llegando imágenes.
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Reviglio vuelve una y otra vez a la pregunta por la escritura que, podemos intuir y lo confirmamos a medida que leemos, la desvela. En cada párrafo podríamos detenernos pero, inevitable, el libro avanza, se expande y multiplica. Pura potencia para el lector. Va abriendo pasadizos por los que podemos aventurarnos para ver que hay del otro lado, seguir indagando, conectar puntos y volver al hilo narrativo con las preguntas ya plantadas. Como semillas.