El día que se le duermen las piernas, algo más profundo empieza a despertarse en la protagonista de esta novela.
Ella trabaja en una librería, acumula novelas como quien guarda refugios y escribe listas secretas para aprender a irse. Él maneja trenes, regala perfumes después de cada traición y convierte el peligro en rutina. Entre accidentes ferroviarios, viajes, celos, sexo urgente y discusiones que siempre regresan al mismo punto, la narradora siente que algo en su cuerpo se apaga: primero el deseo, después el hambre, finalmente las piernas.
Con una voz cruda y luminosa, La luna de los reyes retrata una separación invisible. A veces el amor no termina con una explosión, sino con una lista escrita a mano y una baulera.
Martín Sancia Kawamichi




