Para curar la tartamudez de su hermano Amílcar, Isidro invoca al Enyagado, fantasmagórica entidad que concede deseos a un precio incierto, aunque siempre alto. A partir de ese momento, las tragedias se sucederán, como si la historia reciente de nuestro país se mezclara con la maldición por recurrir a quien no se debía.
Horror, ternura, violencia, deseo: la prosa de Héctor Jacinto Gómez consigue amalgamarlo todo, persigue a sus personajes, no los suelta ni nos permite soltarlos, construye una trama compleja, pero atrapante. Su capacidad para diseccionar conductas, para retratar la crueldad, para entretejer rumores, para construir un fantástico original y auténtico hacen que esta novela aterrorice no por lo sobrenatural, sino por la oscuridad yacente en la misma naturaleza humana.
Historia de secretos susurrados, de lo que todos saben, pero nadie dice en voz alta. Secretos que se ocultan detrás de una abuela despiadada, un padre muerto, una madre desaparecida, un represor impune y dos hermanos más que hermanos.
Secretos de pueblo chico, infierno grande… y con su propio Lucifer







