«¿Qué hay en un color, si se piensa en la poesía, si no una huella verbal de la imagen que las palabras evocan? Porque los colores en la poesía son palabras, pero cada término tiene una historia que es al mismo tiempo la historia de aquello que la poesía hace vibrar en el aire y la historia de los sentidos adheridos a la mención de colores. En este libro, la poesía alemana se despliega ampliamente en tres nombres culminantes, donde el último poeta, Celan, de alguna manera leerá a sus predecesores, Hölderlin, Trakl, para devolver el color a lo inefable y quizás la palabra a su destino de silencio. Pero Paula Poenitz no se dedica tanto a hacer una genealogía de la lírica mayor en una lengua –aunque de alguna manera lo hace–, sino más bien a leer a cada poeta en su singularidad, preguntándose por el sentido del color, de sus nombres, en cada obra, en poemas particulares y de los más importantes para cada uno. Aunque antes debió plantear un problema estético, ocasionalmente pictórico, que al final, con la idea de una poesía diagramática, se resuelve en una dialéctica: la forma de poema y la sugestión de la imagen, en una tensión siempre presente que acaso se oculta en ese lugar común, casi un oxímoron, la imagen poética. Sin embargo, las lecturas de poemas, el análisis de versos puntuales, sin soslayar las traducciones en anexo de los principales poemas estudiados, son el núcleo de estos ensayos, que desembocan en el brillante y sintético capítulo sobre el azul en la poesía alemana, sobre el misterio de su presencia, sobre la palabra y el color, su retorno obsesivo en algún caso, su mitología romántica y al final, en la posteridad de un tiempo oscuro para el idioma, su identificación con el cielo, es decir, con un núcleo espiritual que la autora, con una aliteración conceptual, conecta con la esperanza. ¿lndica siempre una esperanza, azul, estudiar poemas en tiempos de oscuridad?»
-Silvio Mattoni






